Estados Unidos comenzó el despliegue de una nueva generación de boyas de seguridad en el Río Bravo como parte de la estrategia fronteriza de la actual administración. La colocación inició en el tramo que colinda entre Brownsville, Texas, y Matamoros, Tamaulipas.
El proyecto fue presentado oficialmente durante una conferencia de prensa encabezada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, acompañada por autoridades de la Patrulla Fronteriza. Durante el anuncio, se detallaron las características técnicas y el alcance de las nuevas barreras flotantes.
De acuerdo con el jefe de la Patrulla Fronteriza, Michael Banks, las boyas representan una evolución respecto a modelos anteriores utilizados por el estado de Texas. El diseño cambió de una forma circular a una estructura cilíndrica, lo que permite una mejor flotabilidad y mayor control en el agua.
Cada unidad mide entre cuatro y cinco pies de diámetro y puede alcanzar hasta 15 pies de largo. Las boyas cuentan con un sistema de trinquete rotatorio que dificulta que las personas puedan escalar o permanecer sobre ellas, ya que el mecanismo provoca que giren hacia atrás ante cualquier intento de ascenso.
A diferencia de versiones previas, el nuevo modelo integra de manera interna los mecanismos de disuasión, eliminando los discos externos que se utilizaban anteriormente. Las autoridades señalaron que esta modificación mejora la funcionalidad y reduce riesgos operativos.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que el objetivo del proyecto es desplegar más de 500 millas, equivalentes a aproximadamente 800 kilómetros, de barreras flotantes a lo largo del Río Bravo. Las boyas son fabricadas en Estados Unidos por una empresa familiar con sede en Texas.
Según las autoridades federales, las barreras cumplen una doble función: combatir el tráfico de personas y drogas, así como prevenir muertes asociadas a cruces irregulares por el río. Durante la conferencia, Kristi Noem afirmó que asegurar las vías fluviales busca disuadir cruces por aguas consideradas peligrosas, las cuales, de acuerdo con datos oficiales, representan una de las principales causas de fallecimientos en la frontera.